• CPL Centro de Psicomotricidad y Logopedia

UN TIEMPO DE CALIDAD

El ritmo frenético de la ciudad, el trabajo y el estrés, en muchas ocasiones nos hacen sentir culpables de no poder dedicar el tiempo suficiente a nuestros hijos/as, pareja etc. Suele ser difícil satisfacer todas estas demandadas al mismo tiempo.

Por ello, desde CPL queremos poner el foco de atención en la calidad de los momentos, más que en la cantidad.


Siendo conscientes de la diversidad de situaciones, con este post queremos ofreceros unas pautas sencillas de aplicar para buscar tiempo de calidad en familia.


1. Busca un momento en el día para ti


Sólo son necesarios mínimo unos 30 minutos en los que te permitas escucharte a ti mismo. Puedes pintar, leer, escribir, escuchar música, estirar tu cuerpo, masajearlo… Este será tu momento, tu espacio. Es importante que puedas relajarte, preferiblemente en casa, buscando un ambiente tranquilo y sin interrupciones. No se trata de un momento de ocio, sino de desarrollo personal.


2. Aprovecha ese estado de ánimo


¿Cómo?


En ese estado más relajado, tu disposición hacia la familia es más fluida y receptiva. Encontrarás que los niveles de estrés se rebajan, pudiendo generar un clima familiar adecuado para responder a las demandas, favoreciendo una comunicación más asertiva y una escucha más activa. Además, verás que tu estado de ánimo se ve reflejado en el de tus hijos o pareja.


“Los niños muchas veces son el espejo de los padres”


3. Busca un momento con cada miembro de la familia


Aquí es donde cobra importancia el concepto de calidad. Es fundamental, como ya hemos comentado, aprovechar tu estado de ánimo y buscar momentos a solas con cada persona de la familia. Se pueden aprovechar momentos de la rutina: camino del colegio, durante la hora del baño, la cena, el momento de acostar a los peques… No es necesario que sean momentos muy extensos, sino que realmente demos prioridad a los sentimientos, fortalezcamos lazos y seamos sinceros. Podemos hablar de cómo ha ido el día, disfrutar de un pequeño juego, un masaje, realizar una actividad entretenida para los dos…


Conviene además, buscar un momento con la familia al completo, en el que compartir algo que os guste y os haga sentir bien: pasear juntos en el fin de semana, escuchar canciones que os agraden, disfrutar juntos de una película, comentar lo vivido durante el día, compartir ilusiones, planes…


4. Cuida el clima familiar


Un clima positivo en la familia genera fuertes lazos de confianza, respeto, afecto y complicidad. Cuando los niños son pequeños, les ayuda a autorregularse y disponer de más herramientas de gestión conforme se van haciendo mayores, lo que influye directamente en su autoestima.


Además, el espacio familiar se convierte en un lugar seguro, en el que tanto padres como hijos se sienten protegidos y al que siempre podrán volver conforme van avanzando por todas las etapas vitales, sobre todo durante la época de la adolescencia.


 

Os animamos a poner en práctica estos pequeños consejos, poco a poco, de manera que se conviertan en parte de las rutinas familiares.


Recuerda, los cambios quizá no sean visibles de un día para otro, pero con constancia, tú y tu familia conseguiréis generar ese espacio de calidad.

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